Muchas soluciones de correo certificado son complejas o imponen restricciones al usuario.

La filosofía de eEvidence es distinta: no sustituimos tu correo electrónico habitual, sino que lo aseguramos mediante un proceso sencillo, transparente y compatible con tus herramientas de siempre. Este método de certificación está respaldado por una patente internacional que garantiza su solidez técnica y jurídica.

Pero ¿qué ocurre exactamente desde que pulsas “Enviar” hasta que recibes tu certificado de evidencia? A continuación te explicamos el flujo completo, paso a paso.

1. Recepción: el inicio invisible

El proceso de certificación comienza en el instante en que eEvidence recibe el correo electrónico. Este mecanismo funciona en ambos sentidos:

  • Correos que tú envías a terceros a través nuestro.
  • Correos que terceros te envían a ti y que recibes a través nuestro.

En ambos casos, el registro es totalmente transparente. El destinatario no tiene que hacer nada, ni instalar software ni interactuar con el sistema. La certificación ocurre en segundo plano.

2. Procesamiento: capturando la huella digital

Antes de que el correo continúe su recorrido, el sistema realiza su análisis interno. En este punto se calculan huellas digitales (hash) únicas para:

  • El contenido completo del correo.
  • Cada archivo adjunto, de forma individual.

Estas huellas vinculan matemáticamente cada elemento con la evidencia final. Si un archivo genera ese hash, es inequívocamente el archivo original. No hay interpretación posible.

3. Entrega: actuamos como un cartero estándar

Aquí reside una de las claves del sistema: no alteramos el funcionamiento normal del correo electrónico, sino que eEvidence se comporta como cualquier servidor SMTP convencional y legítimo:

  • Se conecta al servidor de correo del destinatario.
  • Entrega el mensaje.
  • Registra los datos técnicos de esa transmisión.

Es importante diferenciar qué se certifica y qué no:

  • Lo que sí se prueba: que el correo fue aceptado por el servidor de destino.
  • Lo que no se prueba: que el destinatario haya abierto o leído el mensaje.

Desde un punto de vista técnico y jurídico, la aceptación por el servidor es lo que constituye la entrega válida.

4. Generación de la evidencia (eEvid.Cert)

Una vez confirmada la entrega, el sistema genera el eEvid.Cert.

No se trata de un simple acuse de recibo, sino de un documento PDF completo y autosuficiente, que incluye:

  • Información relevante de los encabezados (headers).
  • Nombres y huellas digitales de todos los archivos relacionados.
  • Datos técnicos de la transmisión y la entrega.
  • Una copia íntegra del correo original, encapsulada dentro del propio PDF.

Finalmente, este documento se firma electrónicamente, garantizando su propia integridad, y se pone a disposición del usuario. Todo el proceso se completa, de media, en cuestión de segundos.

El resultado final: qué, quién y cuándo

Al finalizar el flujo, no solo obtienes un archivo, sino una respuesta técnica y jurídica completa ante cualquier disputa futura.

El sistema acredita de forma objetiva:

  • QUÉ contenía el correo (contenido y adjuntos certificados mediante hash).
  • QUIÉN lo envió y a quién se dirigía (identidad técnica de los servidores implicados).
  • CUÁNDO se envió y fue entregado (fecha y hora exactas).

Además, mediante la inclusión de una marca de tiempo (timestamp) en el informe diario de evidencias, queda fijado el momento exacto en el que ese contenido existía. Si el hash existía en esa fecha, el correo y su contenido también.


Más información: Este método de certificación está protegido por patentes internacionales (EP 2 805 455 B1 y US 9,742,722 B2). Puedes conocer más detalles sobre la tecnología patentada en nuestro artículo: La Patente de eEvidence: Por qué nuestra tecnología de Email Certificado es única.


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