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En el mundo de las comunicaciones digitales surge a menudo una duda clave:
¿cómo demostrar no solo que un correo fue enviado, sino que su contenido no ha sido alterado con el paso del tiempo?
La respuesta está en la integridad técnica de la información, garantizada mediante un estándar criptográfico ampliamente aceptado: el hash SHA-256. Esta tecnología es uno de los pilares que convierten un correo electrónico certificado por eEvidence en una evidencia legal sólida.
A continuación, explicamos cómo funciona y qué se registra exactamente durante el proceso de certificación.
1. La huella digital única: qué es un hash
El núcleo de la validez técnica de un email certificado reside en el uso de funciones hash. Un hash puede entenderse como una huella digital matemática, única e irreversible, asociada a un archivo o contenido concreto.
El sistema calcula un código hash tanto para el contenido completo del correo electrónico (cabecera, cuerpo, adjuntos) como para cada archivo adjunto de forma individual. Este mecanismo se basa en dos propiedades fundamentales:
- Identidad exclusiva: dos archivos distintos no generan jamás el mismo hash. Cambiar una sola coma, un espacio o un byte produce un resultado completamente diferente.
- Prueba de integridad: si un archivo mantiene el mismo hash que el registrado inicialmente, queda demostrado matemáticamente que es exactamente el mismo y que no ha sido modificado desde su certificación.
Esta propiedad es la que permite que una prueba electrónica sea verificable incluso años después.
2. Qué elementos quedan registrados en una certificación
Para que la evidencia sea completa, el proceso de certificación no se limita al hecho del envío. Se registra la totalidad del contexto del mensaje, incluyendo:
- Contenido íntegro y adjuntos: se certifica el cuerpo completo del correo y todos los archivos adjuntos, sin excepción.
- Huellas digitales (hash SHA-256): se calcula y almacena el hash de cada elemento certificado.
- Contexto de la transmisión, que aporta trazabilidad técnica:
- En correos enviados, se registra la aceptación del mensaje por el servidor del destinatario.
- En correos recibidos, se certifica la procedencia del mensaje, acreditando su origen.
Este conjunto de datos forma una evidencia técnica coherente que vincula contenido, archivos y metadatos en un único registro inalterable.
Tip práctico: mediante la funcionalidad de auto-registro (enviando un correo a una dirección de registro dedicada), es posible certificar únicamente el contenido y los adjuntos, incluso sin destinatarios externos. Esto resulta especialmente útil para acreditar la existencia, integridad o autoría de documentación sensible o propiedad intelectual.
3. Un estándar abierto, verificable y transparente
La confianza en este sistema no se basa en la autoridad de un proveedor, sino en la verificabilidad matemática. El algoritmo SHA-256 es un estándar público, documentado y ampliamente utilizado en ámbitos como la ciberseguridad, la firma electrónica o la tecnología blockchain.
Esto aporta una ventaja esencial: cualquiera puede comprobar la validez de la evidencia.
Basta con utilizar cualquier herramienta externa de cálculo SHA-256, procesar el archivo original y verificar que el resultado coincide exactamente con el hash registrado en el certificado. Si coincide, la integridad queda demostrada sin margen de interpretación.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Qué ocurre si alguien modifica un archivo certificado?
Cualquier modificación, por mínima que sea, genera un hash distinto. Esto hace que la alteración sea detectable de inmediato y que el documento pierda su correspondencia con la evidencia original.
¿El hash prueba que el destinatario leyó el correo?
No. El hash prueba la integridad del contenido, no la lectura. La certificación acredita envío, contenido y aceptación técnica en destino, que es lo jurídicamente relevante.
¿Puedo verificar el hash sin depender de eEvidence?
Sí. El uso de SHA-256 permite verificar la evidencia con herramientas externas, sin necesidad de software propietario.
¿Tiene validez legal este tipo de prueba?
Sí. La combinación de integridad criptográfica, sellado temporal y trazabilidad técnica es plenamente admisible como prueba electrónica en procedimientos judiciales.
Conclusión
La validez legal de un correo certificado no depende de opiniones ni interpretaciones, sino de matemáticas verificables.
Gracias al uso de funciones hash como SHA-256, el contenido, los adjuntos y los datos de transmisión quedan vinculados de forma inalterable, creando una evidencia técnica robusta y duradera. Este enfoque convierte al email certificado en una herramienta fiable para proteger derechos, acreditar hechos y aportar seguridad jurídica en cualquier contexto digital.
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